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Pionero del retrato urbano improvisado en España. Desde sus tiempos de ayudante de fotógrafo (finales de los 80) César Lucadamo callejeaba observando a la gente pasar e invitándoles a posar para su cámara. El resultado es una colección de retratos donde el ser humano se muestra sin velos ni tapujos. Su colección de imágenes le valió la credibilidad entre las agencias más prestigiosas de publicidad de Madrid y Barcelona, así como en las revistas de tirada nacional e internacional. Se convirtió en fotógrafo profesional en 1991.

Además de trabajar en ese campo, le gusta su profesión como medio para expresarse y comunicarse con los demás. Se siente fotógrafo de la vida, donde todo lo que vive lo puede expresar a través de su trabajo. Le gusta retratar al ser humano, como una forma de entrega, aprendiendo en cada momento nuevo, a dar y recibir.

Cree en el espíritu vivo de la gente y la naturaleza, en constante transformación, y a partir de ahí, iniciar la creación. Ser artista para él es sinónimo de estar vivo; plasmando rostros que evocan vida, escenas que transportan a otras realidades, convirtiendo las imágenes en toda una historia más allá de lo captado  por el objetivo de la cámara.